Tulipanes

El agua turbia de los canales fluye por la ciudad del libertinaje, bajo los balcones de las flores y los puentes de Monet, junto a edificios desiguales, estrechos, hundidos, como si la corriente los arrastrase, como si la dura historia reciente también lo hiciese. Las bicicletas vuelan en traje de chaqueta a sus trabajos, mientras un chico de rizos dorados descansa en un inmenso parque lleno de almas que abrazan el frescor de la hierba. Y cae la ligera lluvia que acaricia los cristales, y los variopintos paraguas se abren en la ciudad de los colores de Van Gogh, el mestizaje infinito y los litros de felicidad hecha cerveza en los barriles.

Y huele a marihuana en la ciudad de los tulipanes, en los portales y en los mercados, y los gatos se asoman a las ventanas para observar a aquellos que flotan entre dosis de Cielo y Tierra. Y cae la noche, y las figuras de porcelana de mil tonos y formas se exhiben en los frívolos escaparates de neón rojo. Y un extraño, agotado y elegantemente vestido en el tranvía, se dirige al distrito en el que el catálogo ofrece placeres vivos, donde el tiempo se detiene y no existe ni el Bien y el Mal, mientras el órgano de la calle contigua suena irónicamente en la casa de Dios.

Ámsterdam, ciudad de pecado y libertad en una Europa aparentemente civilizada, lugar para mentes abiertas y alocadas, puerto marinero de tránsito de miles de barcos que navegan en el mar del Norte, de la triple equis de origen incierto. Única. Salvaje. Impredecible. Como la tierra. Como el ser humano.

By Lucía Naveiro

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Powdered Sugar

Although my young and healthy body’s theoretical advantage over my dad’s, it was no match for his spiriting ability, and the fact that he had been energised by the fresh air of Tokai Forest.

 

“Wait up, Pops!” I exhale at the man.

 

He chuckles to himself and pauses at a wild mushroom patch, where clued-up locals take their pick. Even after a few minutes rest, his lungs still wheeze as the radiation-damaged tissue struggles to absorb what t needs from each breath. The soft grey fuzz has started sprouting. It will soon be necessary for those biting winter mornings up the “Boerewors Curtain” watching my brother take on its local meat-eaters in rugby.

 

He’s fiddling with his port – the visible bump below his collarbone scarred with needle pricks. The stubborn old man would never admit to weakness, so he starts again towards the car park. He’s soon ahead of me, but I keep in time with the stride of his lengthy pins for legs. The muscles were soggy from the chemo and had been atrophied by the weeks in hospital.

 

His body, beaten and scarred, does not only tell of the recent history of his battle against disease. His eyes reveal a past pushed within, but visible nonetheless.

 

Firstly, there’s the frustration with his failed marriage with my mother. The pain of admitting that what was once a love naively lit with passion and eternal commitment has been reduced to monthly child support payments. He insists that my brothers and me are the only good thing that came from that disappointment, but he doesn’t say how we’re also the reminder that it happened and force that links him to her forever.

 

Deeper than the many issues that spring form the loss of the supposed love of his life is the trauma of the Bush War. The untold stories of regiment brothers bleeding out at the hands of terrorists, and the painfully inevitable loss of his nation, are evident in the creases of weathered skin around his eyes. The violent helplessness of war and death involves experiences no 17 year old should have to carry and suffer with long into life.

 

As Widget says in “The Might Circus”, the past really does stick to one like powdered sugar stays on one’s fingers. However, it may not always be as sweet. Our past should not determine our future, but it has pushed us to where we are presently.

 

Although the pain and suffering of life “sticking” to my dad, his eyes still continue to reflect his will to fight and the cyclic spark of life. Inevitably as a result of his disease, one day it may be extinguished and his only relief will be death. Until then, the pleasure he takes in living will motivate others to do the same.

By Xènia Greenhalgh

Carta a mi corazón

En un día cualquiera, que coincidió con este jueves, una preocupación surge en mi cabeza, ¿me quiere o no me quiere? Retumba cual abeja y se repite constantemente, intento pensar en otro tema, pero el resto me aborrece. Solo quiero verla, solo quiero mirarla, solo quiero sentir sus palabras, desde que me duerma hasta que me despierte, siendo su almohada, siendo su roca ¿por qué ahora esto me toca?¿por qué este latir tan fuerte?

Le sigo dando vueltas, no encuentro explicación, hace tanto que cerré mis puertas, que tengo miedo a que me rompa el corazón; estoy perdiendo la razón, me traiciona mi imaginación, leo y releo nuestra ultima conversación, hasta que mis ojos en lágrimas se sumergen, intentando buscar el por qué a esta meditación, buscándole sentido alguno, o al menos que se asemeje.

Me quedo atrapado en la dimensión, mirando a un abismo, quisiera hablarla ahora mismo, pero mi miedo paraliza esta sencilla acción, paralizando mi simiente. ¿Quedaré bien, quedaré mal? aunque con certeza piense que lo sé, no evito la desesperación, que produce la duda en el paladar.

El resto ya no me importa, me di cuenta que hay que vivir el presente, pero si no esta ella, ¿qué sentido tiene mi suerte? y como dijo el poeta, esto es amor, quien lo probó, lo sabe.

By Rivers

Perspective

On some nights, I can’t sleep unless I leave one arm reaching out, palm open, to the other end of the bed.

I can’t sleep unless I acknowledge my lonesome. And let my mind wander about, fabricating the calm of a familiar touch, a slumbering soul next to mine. That person, whose presence makes me feel safe and peaceful.

On some nights, I can’t sleep unless I leave one arm reaching out, palm open, to the other end of the bed.

I can’t sleep unless I acknowledge my expanse. The fullness of occupation, the spaces my skin leaves untouched. The harmony of being where I am and where I am not; cosmos.

By Iminza

Lecciones

Puede que la vida de mil vueltas, pero que más da, yo estoy preparada para dar mil y uno. Que no pasa nada si un día todo está del revés, que ya me he acostumbrado a vivir boca bajo, y un cambio de perspectiva nunca viene mal. Y si el mundo está gris, convertirlo en lienzo, e inventar nuevos colores, verde esperanza por bandera. No sé si mis pasos son seguros, si mis pies me guían hacia atrás o hacia adelante, o si el camino es el correcto, pero no sé a donde voy, y lo importante es seguir caminando.
Es cierto que el invierno está a la vuelta de la esquina, y que ya no hay nadie que me haga olvidar el frío a ratos, pero he descubierto el calor de mi corazón, y la luz que puede dar una sonrisa. Que he dejado que pasasen las hojas del calendario sin darme cuenta, y ahora es cuando veo que el tiempo se nos escapa de entre los dedos, que es ahora o nunca, y que prefiero arriesgar todo al momento. También he aprendido que las heridas aparecen de repente, que duelen, y más si son internas, pero que se acaban cerrando, y que las cicatrices son otro tipo de memoria.
Que donde este un buen libro que se quite lo demás, que la poesía es necesaria, y que la música a veces nos entiende mejor que nosotros mismos, y que como dice una de mis canciones favoritas, “no te preocupes si todo falla, todo se recupera”. Cuida de los tuyos, de esos que están ahí siempre (aunque no sea desde siempre), que hay soles disfrazados de personas dispuestos a iluminar tu vida.
Lo cierto es que a veces se aprende más en unos meses que en dieciocho años. Que tocar fondo no es malo, que sirve para coger más impulso, poder abrir las alas y volar. Ahora sé que hay una persona a la que siempre le voy a dar otra oportunidad: a mí.

 

By Leyre Sastre

Fallen Angel

“I’m the king of the streets, the realest” says the one that never pressed the trigger. “My people are hungry” protest the one that never saw his father crying. “Started from the bottom now we here” said the one that sold himself instead of fighting. Many people fall in love and I did with depression. No food in the kitchen because everything is invested in education. Educated enough to call someone an asshole, realist enough to know that’s you. My feelings were caged because I don’t want to turn into savage, someone who murders every word they spit to provoke the maximum of damage. I locked myself and threw the key out the window but reality brought it back when my mom was left widow.

Ignorant, hypocrite, animal, who are you to judge me? Who are you to criticize the things that I did? You don’t know where my scars come from and you don’t know how destructive I can be. I can destroy a country, a planet or your personality. I can write with your blood my name in calligraphy. I can flood a city with one of my tears. I can commit suicide because no other exit is nearer. Somehow I’m not here to destroy you, I was just tired of ignore you and of the ones that adore you. Those with a secure environment to who you give dreams, not the ones ending with a gun drug deal. You are the root of evil, you are the root of my hate and rage. You never did something to me and somehow to you I’m pointing my imaginary AK. Gunshots in the dark like the wolfs of your nightmares.

The bullets don’t kill and neither does the weapon, it’s the story of depression that you never lived what presses the trigger. It’s the fallen angel ready to end with any live that hurts him, even its own. It’s the fallen angel betrayed by love. It’s the fallen angel whose life has been hidden in the dark. It’s the fallen angel that proved there is no god.

 

By Jesús Arcenegui Méndez

Mi filosofía de vida

Mi filosofía de vida siempre ha sido vivir en los excesos, pues somos los únicos que sabemos disfrutarlos. Exceso de risa, exceso de tristeza, exceso de recuerdos y exceso de olvido. Tenemos este maravilloso don de pasar la raya y ahogarnos en ellos, de vivir, de sentir, de quemarnos hasta el pensamiento. Aunque a veces sobrellenen el alma, nunca me arrepiento de ellos; pues a la larga me doy cuenta que mi vida como un rio, fluye, crece y encuentra la calma en la desembocadura.

-Claudia Pitti

Una vez más

Vamos a tropezarnos una vez más. Practiquemos la caída, la colisión, el momento en el que dos galaxias se unen para reescribir la historia del universo. Vamos a caernos una vez más; pero que esta vez se me noten los miedos atrapados en mis cabellos, y que tu cinturón de seguridad se rompa con más fuerzas, sin miedos a lo que pase después de salir volando. Que esta vez nos agarremos fuerte, mirándonos a los ojos, buscando las preguntas de respuestas que llegaron a nosotros sin buscar. Repitamos el momento, una y otra vez. Que siempre cuando se hace un descubrimiento se escribe en el firmamento, y ese día nació una estrella con nuestro nombre. Repitámoslo por la simple dicha de decir que en un error, se encontró la felicidad.

-Claudia Pitti

Desde un corazón perdido a Dios con amor

Querido Dios,

¿Y tú de qué religión eres? Soy Jesús Arcenegui Méndez, cristiano, de edad y origen innecesarios en esta carta. Aquí, en la Tierra, hogar de tus fieles, te muestran de formas diferentes en función de la religión y de cómo convenga al individuo que te alabe. En ocasiones incluso te dividen en diferentes dioses que controlan el presente de nuestro mundo y universo. También hay gente que te ignora, gente a la que abruma la presencia de tantas formas tuyas y decide dar un paso atrás, personas que se frustran porque no te manifiestas cómo ellas quieren o porque no entienden tus propósitos y hay individuos que te niegan y por siempre desean negarse por culpa de su necedad, porque creen que pueden programar cada momento de su vida cuando ni siquiera son dueños de ella. Casi todas las religiones hablan y predican el amor aunque luego no lo aplican. Nos llamamos hermanos y nos tratamos extraños a pesar de venir todos del mismo Padre. Supongo que al fin y al cabo no importa la religión de la que provienes, son solo versiones de la misma historia, representaciones diferentes de los mismos valores y de Ti. Musulmán, judío, cristiano u otro tipo de culto, todos se basan en el amor, en expandir tu mensaje, en la paz en ti y en llegar a verte, a postrarse ante ti, algún día. Sé que todos somos iguales ante ti y por eso abogo por la salvación de toda la humanidad, porque independientemente de nuestras creencias religiosas todos reímos, todos amamos, todos sufrimos y absolutamente todos, somos tuyos y buscamos dar lo mejor de nosotros mismos.

Tenemos problemas, el Mal se disfraza de ti. Sabe que eres lo que el ser humano más ansía y causa estragos entre los hombres y mujeres que te buscan. Los encauza hacía la destrucción y la guerra, hacia el odio y denigración a aquellos que se oponen a sus metas. La única forma de diferenciar al mal es su grito de guerra y la metralleta acompañada de cuchillos y explosivos que en sus ataques siempre porta. Incluso en la guerra grita tu nombre para atraer a más almas perdidas. Por eso perdónales. La frustración de no encontrar su lugar y la ambición sumadas a la influencia del mal y los ideales utópicos a través de una violencia nada utópica, que se salta el principal fundamento de toda religión, el amor, los hizo caer en las garras de la oscuridad. Por eso Padre perdónales, porque no saben lo que hacen. Salva los corazones perdidos que ansían tu amor. Salva los corazones que desprecian tu amor pues ellos una vez que contemplen tu grandeza jamás soltarán tu mano.

Me enseñaron a amarte sin verte. Me dijeron que siempre estarías a mi lado, aunque no te sintiera en etapas de este camino que es la vida. Escuché que serías las alas que me salvarían de la caída desde el acantilado a las gélidas aguas de la muerte. Oí que sería eterno. Me dijeron que sería como tú. Me enseñaron que todo lo perdonas. Por eso perdona mi incertidumbre, no sé si te he fallado. He pecado y no he sido idílico ni la mitad del tiempo que he vivido. Atenté contra ti y luego, llorando, volví a tus brazos. Dejé mi vida en tus manos y más tarde desconfié de todo lo escrito sobre ti en toda religión existente. Por eso Dios, perdona este corazón perdido que entre tanta ida y venida construyó un refugio en medio de los extremos para pasar la noche. Perdona que dude pues es natural en el ser humano. Te prometo que allá donde estés te encontraré tarde o temprano pues mi destino es a tu lado. Y allí, frente a ti, se esclarecerán las dudas, no importarán creencias o religiones, sólo importará tu amor hacía el ser humano y se doblegarán las rodillas en señal de respeto hacia a ti Padre. Mientras tanto perdona a todos los corazones que se pierden como el mío, incluso aquellos que no desean estar a tu lado. Querido Dios, perdona a todos tus hijos sin excepción, perdona a la humanidad.

 

Espero verte pronto,

Con amor,

El corazón perdido de Jesús Arcenegui Méndez

Enlightened

Aurea had not eaten in days, or showered. She preferred sitting on her bed switching her night lamp on and off. Company was needed; she was as lonely as the streets of Segovia during “siesta” time. But when she thought about talking to people she felt it was much too tedious, much too tiresome. While sitting many things came to her mind. Such as what to do now that she had sold every single one of her belongings besides her bed, night lamp, and the clothes she was wearing. Nothing felt specifically necessary, yet she still sort of missed everything. Continue reading